
La estrella del baloncesto de 50 años sigue decidido a mantenerse en forma, pero sin cruzar ningún límite ni esforzarse demasiado porque sabe que está haciéndose mayor.
"Solo hago 30 ó 40 minutos de cardio, y luego pecho, brazos, bíceps, tríceps. Un simple entrenamiento para viejos. No puedo hacer todas esas cosas de CrossFit", ha confesado.
El deportista ha descubierto recientemente que padece serios problemas de salud. Hace poco, por ejemplo, visitó a su médico "por primera vez en mucho tiempo" y le diagnosticó por sorpresa apnea del sueño.
Se trata de una enfermedad que se caracteriza por los problemas que experimentan quienes la padecen para respirar mientras duermen, y que puede llegar a provocar derrames cerebrales o hipertensión.
A partir de ahora tendrá que utilizar una maquina de presión positiva continua y una máscara de oxígeno para dormir, y no es una medida temporal, sino para toda la vida.
"Me dijeron que podría llegar incluso a morir", ha confirmado en una entrevista a GQ.
La leyenda del deporte también se había vuelto dependiente, que no adicto, de los analgésicos, pero le han ordenado que deje de tomar esa medicación que le habían recetado anteriormente porque ha hecho mella en sus riñones.
