
Cuando aún estaba casado con Kim Kardashian, Kanye West consiguió que el mundo de la moda le abriera las puertas a su entonces esposa y al resto de su familia política para que los grandes diseñadores accedieran a vestirles, pero incluso su poder tenía límites.
El rapero y la celebridad acudieron a varias fiestas posteriores a los Óscar, como la que organiza cada año la revista Vanity Fair, pero nunca consiguieron una invitación a la prestigiosa entrega de premios.
La primera de todo el clan que lo ha logrado ha sido Kourtney Kardashian, que este domingo recorrió la alfombra roja del Dolby Theater de Los Ángeles con su prometido Travis Barker, que actuó durante la ceremonia.
La mayor de las Kardashian-Jenner optó por un atuendo muy sobrio para la ocasión con un vestido negro de Mugler y sandalias a juego.
Para completar su look, apostó por la tendencia del efecto mojado que viene pisando fuerte esta temporada para retirarse de la cara su media melena con raya al lado.
