
El estricto protocolo que sigue la familia real británica también dicta lo que pueden y no pueden comer cuando se encuentran 'de servicio' o en alguna de las residencias oficiales de la monarquía.
El ajo, por ejemplo, está prohibido por la posibilidad de que deje mal aliento, y el marisco o la carne poco hecha tampoco forman parte de su menú durante sus viajes oficiales por el riesgo de intoxicación alimentaria.
El príncipe Jorge se saltó estas reglas hace dos años cuando acudió a la regata The King's Cup celebrada en la Isla de Wight y el aventurero Bear Grylls le animó a que comiera una hormiga viva.
Al parecer, el hijo mayor de los duques de Cambridge es un gran admirador del experto en supervivencia, que ha presentado varios programas de televisión en Reino Unido, y tenía muchas ganas de conocerle.
Mientras los dos estaban charlando, una fila de estos insectos pasó por encima de los pies de Jorge y su ídolo le animó a que probara una, algo que el niño de entonces seis años hizo sin pensárselo dos veces.
La pregunta que nos surge ahora es, ¿dónde estaban en aquel momento los padres del tercero en la línea de sucesión al trono, o su famosa niñera española?
En realidad Jorge estaba a cargo de su abuela materna Carole Middleton durante la regata, pero parece que a Guillermo y Catalina no les molestó demasiado que su primogénito comiera una hormiga porque Bear Grills lo comentó en su discurso de agradecimiento tras ganar la competición y ellos se rieron de buena gana.
